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Florisol & Co. cuenta con cuatro fincas de la más alta calidad
Florisol
Es la primera finca ecuatoriana que empezó la producción de Crisantemos. Con un total de 15 hectáreas produce: Cremones, Spiders, Football Mums, Disbud Balls, Pompones, Lirios y Ruscus.
Ubicación: San José de Minas, Ecuador
Clarivel
Con más de 20 años, cuenta con 15 hectáreas de producción. Cultiva una amplia variedad de fillers como Gypsophilla, Lepidium, Solidago. Y otras Flores de Verano como Gladdies y Girasoles.
Ubicación: San José de Minas, Ecuador
Piaveri
Tiene un total de 14 hectáreas en producción. Esta finca ha estado certificada FairTrade por más de 20 años. Sus productos incluyen, Rosas, Rosas de Jardín, Rosas Spray, Astromelias, Delphinium y Eryngium.
Ubicación: Lasso, Ecuador
Malchingui
Es la finca más joven del Grupo con 4 hectáreas de producción, es nuestra finca especializada en Gypsophilla.
Ubicación: Malchingui, Ecuador
Mi Historia en Florisol
Nací el 5 de enero de 1957 en Quito y soy la primera de siete hermanos. Ingresé a Florisol el 19 de noviembre de 1984, con 28 años, y fui de las primeras empleadas.
Desde entonces mi vida cambió: mejoró mi situación económica, conocí a mi esposo —con quien hoy disfruto la jubilación— y pude educar a mis tres hijas y construir mi casa.
Al inicio fue duro, porque Florisol era una huerta de aguacates y frutilla; con esfuerzo levantamos invernaderos y aumentamos la producción de flores. Estoy muy agradecida con el Arquitecto Dávalos por su generosidad y apoyo.
Me siento orgullosa de haber dado lo mejor de mí en Florisol. Ahora disfruto mi jubilación junto a mi esposo, mis hijas y mis nietos.
Mi nombre es Jose Morales, nací el 19 de marzo de 1962 en la Parroquia de Atahualpa. Antes de ingresar a Florisol trabajaba con mi padre en nuestras propiedades. Me enteré de la empresa cuando el cuidador de la finca nos contó que se iba a crear Florisol y que necesitaban trabajadores. Ingresé el 16 de julio de 1984 y en ese entonces éramos solo diez hombres.
Comenzamos construyendo el reservorio y luego tumbamos la huerta de aguacate para levantar los primeros invernaderos. A medida que la producción crecía, ampliábamos los módulos y contrataban más personal de Minas y Chavezpamba. Al principio caminábamos desde Chavezpamba hasta la finca, pero después de un mes el Arquitecto Dávalos consiguió un carro para el transporte.
Recuerdo con cariño que a los cuatro años de trabajo nos llevó de paseo a Manta, donde compartimos con él, su esposa y la señora Verónica Montúfar. Fue una experiencia inolvidable. Con el tiempo, cada año se organizaban paseos navideños con nuestras familias, y en los 25 años de la empresa celebramos en la feria Expo Flores, donde recibimos una placa de reconocimiento junto a mi esposa.
Todo lo que tengo hoy se lo debo a Dios, a mi esfuerzo y al Arquitecto Dávalos, quien nos abrió las puertas de la empresa y me dio la oportunidad de trabajar hasta jubilarme hace dos años.
Mi nombre es Ana Lucía Gordillo, tengo 30 años y llevo trabajando en Florisol desde hace 12 años. Antes de ingresar a Clarivel ayudaba a mis padres en casa, pero al cumplir 18 años decidí buscar trabajo y lo encontré en Florisol. En mi primer día me enseñaron a cosechar y luego pasé a trabajar en Postcosecha, donde permanecí tres años y aprendí distintas labores. Gracias a mi esfuerzo, los jefes comenzaron a tomarme en cuenta para tareas de control de rendimientos y calidad, hasta que se realizó una promoción para ocupar el cargo de responsable de cuarto frío. Me presenté a la prueba, obtuve el mayor puntaje y aprendí a empacar y etiquetar.
Después de dos años en el cuarto frío me dieron la oportunidad de controlar y ser mando medio en la cosecha de crisantemo durante otros dos años, hasta llegar a mi puesto actual como Supervisora de Postcosecha, donde ya llevo seis años.
Mi gran sueño siempre fue construir mi casa, y gracias a la estabilidad que me brindó trabajar en Clarivel, con pagos puntuales y justos, logré hacerlo. Hoy vivo feliz junto a mis dos hijos.
Mi nombre es Gladys Tufiño, tengo 52 años y llevo trabajando en Florisol durante 19 años. Soy moradora de Chavezpamba y antes de ingresar a trabajar en la finca me dedicaba junto a mi familia a la agricultura. Cuando tenía 19 años, mi padre, que ya trabajaba en Florisol, me comentó que estaban contratando personal y al día siguiente me llevó. Gracias a él ingresé a trabajar en actividades de limpieza, cosecha y construcción de invernaderos, aunque solo estuve tres meses porque encontré el amor de mi vida y me casé.
Pasaron 16 años y, a los 35, decidí volver a trabajar, esta vez en Clarivel, que recién abría como una nueva finca. Volví porque atravesaba una crisis económica y quería ayudar con el sustento de mi familia, formada por mi esposo y mis cuatro hijos. En la entrevista, el Arquitecto Dávalos me reconoció y pidió que me dejaran trabajar de inmediato, con la condición de que esta vez fuera por muchos años.
Siempre me ha gustado que el Arquitecto Dávalos premiaba a los buenos trabajadores; una vez me regaló un equipo de sonido por mi desempeño. También me apoyaron cuando mi esposo sufrió un accidente, otorgándome permisos y préstamos para sobrellevar la situación.
Después de 19 años de trabajo, me siento orgullosa de que ya no soy la única en la empresa, sino también mi esposo y dos de mis cuatro hijos.
Mi nombre es Alba Versave Casa Quinatoa, nací el 31 de diciembre de 1981. Tengo 37 años y he trabajado en Piaveri durante 20 años. Mi historia en la empresa comenzó el 1 de mayo de 1997, cuando tenía 16 años y muchas ganas de trabajar. Piaveri me dio la oportunidad de demostrar mi esfuerzo y compromiso.
Empecé sin conocimiento alguno sobre las rosas, pero desde el primer día recibí paciencia y apoyo para aprender. Con el paso del tiempo, todos mis compañeros compartieron conmigo su experiencia en el manejo de las flores, y así fui creciendo dentro de la empresa.
Hoy me siento muy agradecida por estos 20 años de trabajo. La empresa siempre ha sido puntual en los pagos, y gracias a mi sueldo he podido cubrir mis gastos, especialmente la educación de mis hijos.
También estoy agradecida por los proyectos de Fair Trade, que nos han permitido acceder a beneficios como agua caliente con calefón y una cocina para mi familia. Estas ayudas representan sueños cumplidos para todos los que trabajamos en Jardines Piaveri.
Mi nombre es Beatriz Puco, tengo 43 años, estoy felizmente casada y tengo cuatro hijos. Hace 18 años comencé a trabajar en Jardines Piaveri, donde cada día he aprendido sobre el manejo y cultivo de rosas. Ese conocimiento me ha enseñado a valorar mi trabajo, a ser responsable, respetuosa con la naturaleza y solidaria en los momentos difíciles.
Junto a los ingenieros, supervisores y compañeros, cada día damos lo mejor de nosotros con el deseo de que la empresa siga creciendo y prosperando.
Durante estos años he vivido experiencias muy bonitas. La empresa fue testigo de mi matrimonio y del nacimiento de mis hijos, y estoy segura de que me acompañará por muchos años más.
Me siento muy contenta de formar parte de la familia Piaveri y profundamente agradecida por todo el apoyo que hemos recibido.
Mi nombre es Nelly Casa, tengo 32 años. Ingresé a trabajar en Piaveri el 7 de mayo de 2005 y ya llevo 13 años formando parte de esta prestigiosa empresa. Antes trabajaba en otra florícola del sector, pero aquí conocí a excelentes técnicos que me enseñaron nuevas formas de manejo de las plantas para lograr una mejor producción.
Gracias a mi trabajo y esfuerzo he podido construir mi casa y educar a mis tres hijos. Estoy muy agradecida porque la empresa me dio la oportunidad de crecer y de formar parte del prestigio que representa Piaveri.
Disfruto mucho trabajar con rosas, tengo la responsabilidad de hacer crecer las plantas y cuidarlas para que produzcan tallos hermosos. Me encanta ver sus colores y me motiva saber que cada tallo lleva alegría a las personas.
La empresa se preocupa por nuestro bienestar; contamos con dispensario médico y odontológico gratuito, tanto para nosotros como para nuestras familias. También agradezco los programas de la Corporación, especialmente las becas escolares para mis hijos y los proyectos de línea blanca, que me han permitido obtener electrodomésticos que antes no podía adquirir.
